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domingo, 6 de marzo de 2011

Un corso improvisado tomó las calles del centro Paceño

Alrededor de una decena de comparsas y más de un millar de personas se congregaron en el centro paceño para protagonizar un corso infantil improvisado, sin el apoyo del Gobierno; Municipal de La Paz.

Ya teníamos todo preparado antes que anunciaran su suspensión. No podemos tirar tanta plata invertida en los trajes de los chicos, las bandas y las pancartas. Además hay que pensar en los niños que querían bailar”, explicó Armando Ugarte, padre de familia de la comparsa Los Fanáticos.

Ugarte admitió que le preocupaba la posibilidad de un juicio penal por desobedecer la prohibición de la Alcaldía de festejar en la vía pública, pero indicó que “este es el único momento donde todos los miembros nos juntamos y podemos reunir provisiones para los damnificados”.

Durante las primeras horas de la mañana no hubo señal alguna de que habría entrada infantil. Los comerciantes que se instalaron en las tres aceras del paseo de El Prado se quejaron porque la suspensión del corso afectó sus ventas. El reclamo fue unánime entre los vendedores de comida y los de parafernalia carnavalera.

Sin embargo, mientras avanzaba la jornada aparecieron padres escoltando a sus hijos disfrazados. “Sé que no hay corso, pero quería alegrar a mis hijas. Ellas están disfrazadas y divirtiéndose con energía”, manifestó Ángel Colque, quien caminaba por el paseo acompañado de sus dos hijas.

Algunos comerciantes instalaron puestos donde los padres podían sacar fotografías a sus hijos disfrazados. Esto se dio tanto en la acera central de El Prado como en locales de fotografía, aunque algunos también lamentaron la ausencia de clientes.

Todo cambió a eso de las 11.15, hora en la que una multitud comenzó a concentrarse en el atrio de Correos, en la avenida Mariscal Santa Cruz. Las comparsas llegaron por las calles Oruro y Ayacucho, interrumpiendo el tráfico vehicular en esa intersección. A las 11.40 comenzaron a movilizarse por el carril de bajada rumbo a la Plaza del Estudiante.

Unos cuantos policías intentaron mantener el orden, pero fueron sobrepasados por los participantes. No hubo orden en el recorrido, cada conjunto tenía su banda propia y a sus filas se unían los disfrazados independientes y los jóvenes que, hasta ese momento, jugaban con agua.

Pasado el mediodía, una comparsa solitaria alteró más aún el tráfico en la zona al recorrer el carril de subida. Los grupos continuaron por la calle Cañada Strongest, antes de finalizar.

Actividad no autorizada
El miércoles 2 de marzo, el municipio asumió la determinación de suspender los festejos carnavaleros. El jueves, frente al anuncio de la Asociación de Comparsas de realizar las entradas pese a todo, se promulgó la prohibición de festejar en la vía pública. El viernes, la Alcaldía indicó que se analizaba la posibilidad de iniciar juicios.

Fuente: www.la-razon.com

Lujo y sofisticación brillan en el Carnaval de Oruro

Entrada: Cerca de 50.000 danzarines tomaron la ciudad. La exquisitez de sus trajes sorprendió a propios y extraños.

Oruro-Agencias.- Decenas de miles de personas bailaron ayer en el Carnaval de Oruro haciendo gala de sus lujosos y exquisitos trajes. Cerca de 50.000 danzarines participaron en la mayor fiesta del folclore de Bolivia, castigada por la furia de las lluvias que han dejado al menos 55 muertos y 15.000 damnificados en el país.

El paso de los bailarines comenzó en la madrugada de ayer con ceremonias dedicadas a la Virgen del Socavón y se prolongó hasta las primeras horas de hoy.

Miles de devotos exhibieron danzas llenas de simbolismo religioso y étnico, como la diablada, morenada, caporales, tinku e incas, esenciales en esta muestra que en 2001 fue proclamada Obra

Maestra del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad por la UNESCO (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura).

Bajo la consigna de pedir clemencia a la naturaleza, que desató feroces aguaceros en semanas recientes, los bailarines se soltaron sobre una pista de seis kilómetros que culmina a los pies de la Candelaria; ellos rindieron tributo a la “Mamita del Socavón” para que obre el milagro en momentos en que los servicios de meteorología anuncian la reanudación de las lluvias desde este lunes.

Los bailes apreciados por una considerable multitud de turistas dieron paso en esta madrugada a una serenata de decenas de bandas y, posteriormente, a más exhibiciones de danzas que seguirán hasta mañana, lunes, antes del martes de ch'alla, cuando con ceremonias de agradecimiento a las deidades andinas concluirá la mayoría de las celebraciones del Carnaval en el país.

El presidente Evo Morales suspendió su viaje a Oruro debido al fallecimiento del jefe de Estado Mayor de la Fuerza Aérea Boliviana (FAB), general Germán Valenzuela Lemaitre, la noche del viernes al sábado, confirmaron fuentes oficiales.


















lunes, 24 de enero de 2011

Alasitas 2011 en Bolivia



La Fiesta de las Alasitas se festeja principalmente en la ciudad de La Paz, constituye la más importante muestra artesanal de la ciudad, son dos semanas y media de miniaturas, juegos de azar, comidas y tradición. se realiza el 24 de enero, al inicio del solsticio de verano y se prolonga oficialmente hasta el 4 de febrero, aunque generalmente permanece hasta fines de ese mes y no será la excepción la Alasitas 2011.

Sebastián Segurola, gobernador e intendente de La Paz dispuso el año 1781 que se realice este festejo en homenaje a quien salvó a la ciudad del asedio indígena, y así fue ordenada la fiesta del mercado de miniatura, costumbre que los indígenas traían desde de los antiguos collas.

Alasitas, feria de miniaturas

En el Cerro Santa Bárbara conocido antes como el Cerro del Calvario es donde ahora se realiza feria de Alasitas, allí los brujos aymaras, detentaban el negocio de la venta de medicinas, hechizos, sahumerios y se mezclaban cultos religiosos y superstición, allí se simulaba la compra de terrenos donde los nuevos propietarios construían sus casitas con piedritas, se celebraban matrimonios, se adquirían diferentes artículos y esta práctica era motivo de la Ch'alla con cerveza y licores, celebrando el acontecimiento y pidiendo la protección de la Pachamama.


La Alasita, voz aymara que significa comprame, no es exclusiva de Santa Bárbara, durante muchos años la zona de la plaza de San Pedro la albergó,y todo el barrio se convertía en feria de Alasitas. La plaza de Churubamba y la avenida Montes también la cobijaron, hasta que, por el crecimiento de la ciudad y de su parque automotor se decidió reponerla a la zona Santa Bárbara. El campo utilizado para este propósito se extiende en todo lo que era el zoológico de La Paz, sigue por las calles que lo circundan, la avenida del Ejército, la calle Roosevelt y toma por algunos días la plaza Alfredo Domínguez, en el atrio del Teatro al Aire Libre y el Parque del Scout.

La feria de Alasitas se celebra en honor al Ekeko, un ídolo familiar aymara que simboliza la fecundidad, la alegría, la abundancia y la prosperidad. Se trata de un personaje rechoncho y sonriente que se va cargado de una variedad de productos en miniatura, de primera necesidad y también otros, que simbolizan lo que cada persona ansía obtener como casas, vehículos, dinero, etc. El motivo original religioso, fue transformándose en una devoción profundamente arraigada hacia el antiguo Dios de la Abundancia, el Ekeko.

Por un momento, las personas dejan de lado sus actividades y preocupaciones cotidianas y salen a las calles para comprar las representaciones de sus sueños y luego ofrendan sus nuevas pertenencias a este dios de la abundancia y a los santos.

Durante esta celebración el tiempo parece detenerse, aunque paradójicamente la ciudad está más conmocionada que de costumbre. Es natural, el dios de la abundancia está llegando como cada año y trae una carga de fortuna para los que creen en él.

La fe es tal y las necesidades tantas, que el campo ferial ya no es el único lugar de reunión para quienes salen de sus casas y oficinas llevando aquellas miniaturas que representan sus máximas aspiraciones materiales.

El Ekeko

El Ekeko es un muñeco de terracota que puede presentarse en varios tamaños, pero que generalmente tiene alrededor de 20 cm de altura. Representa a un hombre con las típicas vestiduras de la región andina, de su cuerpo cuelgan pequeñas bolsitas, que a modo de alforjas contienen cereales, tabaco y billetes enrollados. El poseedor del Ekeko puede agregar nuevas ofrendas en miniatura que se colgarán de la estatuilla o se ubicarán a su lado, representando aquello que se desea obtener.

Ekeko en Alasitas

El Ekeko era considerado por los antiguos collas como el dios de la fortuna y la prosperidad, según las creencias este ídolo se encargaba de traer al hogar fortuna y alegría, además ahuyentaba las desgracias, debía ser el compañero inseparable de la familia. Pero también se cree que es vengativo, ya que si no se le presta atención castiga quitando todo lo que su dueño tiene o con enfermedades, una de las formas de rendirle culto, y para lograr los favores solicitados, hay que hacer "fumar" al Ekeko en el momento en que se pone el objeto, la figura presenta un hueco en la zona donde debería estar la boca, y es allí donde debe colocarse un cigarrillo encendido. Si el deseo o pedido es aceptado, del cigarrillo saldrá humo como si realmente el Ekeko fumara.

En ese marco, todo lo que uno quiere poseer en el año se compra en Alasitas, además de objetos en miniatura: casas pequeñas, bolsas de arroz, de azúcar, fideos, pan, se pueden adquirir artesanías en mimbre, barro, madera, ropa de alpaca, vicuña, instrumentos musicales. Por el principio de la magia imaginativa, la gente del campo adquirirá con preferencia, figuras de animales, vacunos, ovinos, llamas y aves, camiones, camionetas, bicicletas; que representaban las necesidades de su entorno, en cambio, se prepara para los vecinos de las ciudades: casas, edificios, artículos de construcción, palas, ladrillos, celulares y dinero, para ello ya se imprimen bolivianos, dólares y euros.

Entre los pobladores antiguos, la fiesta del Ekeko se realizaba en el solsticio de verano, reunían de sus cosechas los elementos más extraños, si alguien no los tenía debía recoger piedras con formas raras para cambiarlas por objetos, nadie podía negarse al intercambio. Al haberse reintroducido esta fiesta donde los indígenas practicaban el intercambio de objetos pequeños por monedas, se reestableció paulatinamente este culto, donde el Ekeko debe conseguirse ya sea regalado o robado, jamás comprado, ya que los sueños nunca se compran con dinero y cada viernes o cada martes hay que colocar un cigarrillo encendido en su boca, si este se mantiene encendido hasta el final, los sueños se harán realidad.

Tal vez el origen de esta tradición en el Altiplano, en la región sur de los Andes, donde la comparten Perú y Bolivia, alrededor del Lago Titicaca, se remonte a aquellos comerciantes españoles que viajaban solitarios por todo el país, visitando los pueblitos y llevando consigo diversas mercancías para intercambiarlas por productos locales. Muchas de estas mercancías eran productos totalmente inútiles para los indínegas, chucherías, pero constituían símbolos procedentes de un mundo dominante. En cierta forma estos viajeros blancos representaban también sueños hechos realidad a través de productos que venían de lugares lejanos, así el viejo comerciante español se fue convirtiendo en un símbolo de buena suerte y felicidad.

Durante la Colonia, los Ekekos se fabricaron en oro y plata, también en estaño y cobre, actualmente se hacen en yeso o arcilla, pero a pesar de lo humilde de estos últimos materiales, este ídolo ha extendido su influencia a otras regiones andinas y costeñas y continúa llevando felicidad a la gente que cree en él.
Quien lo posea, se sentirá más confiado para conseguir lo que necesita y podrá creer que este amuleto le ha de proporcionar dinero, trabajo, alegría y especialmente mucha esperanza. En los tiempos difíciles que vivimos esta ayuda es generalmente muy buscada.

martes, 16 de febrero de 2010

Carnaval en Bolivia El martes de ch’alla

El martes de ch’alla fue el tributo a la Pachamama
Este ritual andino reúne a muchas familias paceñas para agradecer a la Madre Tierra y pedirle bendiciones materiales y espirituales. Pese a los cambios y las nuevas creencias, la tradición se mantiene.

“Mamita, bendice nuestro hogar, la casa, a nuestra familia y danos mucha prosperidad este año”. Con estas palabras, Mario Mercado Paz inició la ch'alla de sus bienes.

El martes de ch'alla es una costumbre muy arraigada en la ciudad de La Paz. El objetivo es agradecer a la Pachamama o Madre Tierra por todos los bienes que se tienen y además pedirle prosperidad, salud y unión en la familia.

En la mañana, abuelos, hijos, hermanos, esposos, cuñados y en sí toda la familia se reúne en una casa para decorarla con globos, serpentina, flores y fruta. Las fachadas y el interior de las viviendas lucen un arco iris de colores, que representa la alegría de las fiestas de Carnaval.

“Es el cumpleaños de la Pachamama

y hay que tratarla bien. Hay que darle todo lo que le gusta, y a ella le gusta la alegría, los colores”, explica Lourdes Chalco, vecina de Villa Victoria, en la zona del Cementerio General.

Luego de la decoración comienzan los preparativos para esperar el mediodía. En la mayor parte de los casos, las mujeres se dedican a preparar la comida. El menú varía

De una familia a otra. Sin embargo, “siempre tiene que ser chanchito –dijo Chalco– porque como es gordito representa la abundancia”. En cambio, la familia Mercado Paz prefiere un puchero como plato principal porque “es la tradición de los abuelos”. Alcohol, confites, pétalos de flores, cerveza, azúcar, nueces teñidas de dorado, frutas y cohetillos son elementos indispensables. Antes de las 12.00 cada uno de los miembros de la familia toma uno de estos elementos y se prepara para echarlo en todas las esquinas de la casa.

Según Yola Mancudo, cada producto
Tiene un significado. El alcohol se utiliza para dar de beber a la Pachamama y para que reciba las ofrendas. “Las nueces doradas representan el oro que está en sus entrañas. El brillo de las lentejuelas representa el dinero con el que queremos que nos bendiga. El oro falso –que es azúcar teñida de dorado– es el brillo de la tierra. Los confites y las frutas que le damos representan su dulzura”.

El motivo por el que se riegan las ofrendas en las esquinas se debe, según Chalco, a que son el lugar donde las cosas malas se acumulan y “por eso se le pide a la Pachamama que las aleje de nosotros”. El mismo significado tiene el ruido de los cohetillos, los cuales con su estruendo sirven para espantar a los malos espíritus.

Hay variadas creencias sobre la representación de la ch'alla que dependen de la tradición y el legado familiar.

Mancudo cuenta que sus antecesores le enseñaron que no se debe ser mezquino

Con las ofrendas. “Mi abuelo nos enseñaba que hasta antes de las 12.00 los achachilas están con la boca abierta esperando que los alimentemos y según cómo le demos, recibiremos”.

A pesar de que la tradición del ritual de la ch'alla está muy presente en nuestra sociedad, al recorrer las calles se ve que no se practica con la misma intensidad y fe que antes. Una de ellas es la crisis económica del país, que hace que los festejos se vean limitados. Otra de las razones es el crecimiento de iglesias evangélicas que no ven con buenos ojos este tipo de prácticas rituales.

Otras familias afirman, pese a todo, que se deben mantener las tradiciones del país y no permitir que desaparezcan. “Mis abuelos me enseñaron a ch'allar y a ser agradecida con los bienes que la Pachamama nos da, y esa es una tradición que debe pasar de generación en generación, por eso yo les enseño ahora a mis hijos”, concluyó Mancudo.